Aplica una o dos gotas de tu aceite de afeitado en la punta de 4 dedos (el pulgar no se utiliza) y masea generosamente la cara aún húmeda hasta que esté uniformemente distribuida por toda la zona de afeitado. El aceite de afeitado permite un deslizamiento de la maquinilla más sencillo sobre la piel, evita cortes y reduce el enrojecimiento y la irritación.

El aceite también permite que las cuchillas “entren mejor en el pelo” de forma que se eviten los tirones. Estos tirones a menudo se producen con las maquinillas multi-cuchillas de última generación. A veces también hay ‘pelos encarnados’... El uso de aceite previene estos pelos encarnados facilitando una distribución más equitativa de los cortes de pelo.

El aceite también ayuda al jabón, asegurando una hidratación adecuada de la piel y deja una agradable sensación post-afeitado.

Algo un poco más difícil de entender, aunque clave: El aceite evita que el agua se evapore o que sea absorvida por la espuma o el jabón. Lo que ocurre es que el aceite, aplicado inmediatamente después de mojar la car, crea una película muy fina en el pelo mismo, “bloqueando” el agua o previniendo la espuma ‘absorver’ el agua del pelo empapado.

El aceite alarga la vida de las cuchillas. De la misma forma que un aceite mineral permite que una motosierra entre en la madera, el aceite de afeitado entra en el pelo. Y de la misma forma que la motosierra se desgasta más lentamente utilizando aceite, las cuchillas también durarán más tiempo gracias al aceite de afeitado.

Por último, el aceite ayuda a conseguir una espuma de calidad superior! El aceite y el jabón se combinan para producir una emulsión. Simplemente frota los dedos que acabas de utilizar para aplicarte el aceite en la brocha: Esto será suficiente para conseguir una espuma milagrosa (no se obtiene con todos los aceites de afeitado).