Puedes saltarte este paso si te has enjuagado y limpiado la cara en la ducha; si no, deberías seguirlo. El agua es el ingrediente más importante en todo el proceso del afeitado tradicional (o húmedo): es necesaria antes, durante y después del afeitado.

Con abundante agua conseguirás que el pelo de tu barba se ablande (ver el consejo anterior). Incluso durante la 'fase de formación de espuma', seguirás aplicándote agua.

Además, enjuagando tu cara (o incluso limpiándola con un jabón normal), conseguirás eliminar la piel muerta y las bacterias que pueden causar irritaciones o incluso infecciones tras el afeitado (el uso de maquinillas de afeitar debilitan la piel y pueden propiciar que las bacterias lleguen debajo de la piel). También eliminarás el exceso de sebo (grasa del cabello), facilitando la fase de formación de espuma.

Resumiendo: usando agua caliente (alrededor de 42ºC) no solo prepararás tu cara para las siguientes fases del afeitado, sino que matarás todas las bacterias que se han acumulado en tu cara durante la noche.